POSVERDAD INFANCIA MX
Iniciamos con el siguiente artículo de prensa que mal informa a la ciudadanía
en temas de infancia y adolescencia en México.
La secuencia de lectura se articula presentando el material que aparece en los
medios de comunicación y luego un análisis del mismo.
A continuación el análisis del artículo:
Abrimos así este espacio, con un artículo del periodista
Blas Alejo Buendía Pozos, Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón-2021,
en su décima octava edición y más de 50 años en el periodismo nacional e
internacional, quién ha prestado sus servicios en medios de prensa como: El
Universal y El Universal Gráfico reportero de la Agencia Mexicana de
Noticias-Notimex (Diario de México, unomásuno, Diario Imagen y ha colaborado en
otros medios alternativos, como la revista mensual Cuarto Poder, revista mensual Enfoque; revista Entorno
Político y actualmente se desempeña como
Reportero Free Lance con temas de investigación en portales de Redes Sociales.
La realidad que se deduce,
al leer su artículo y mostrar una sola visión sobre este tema de violencia, es el
intento de orientar al lector desprevenido, en base a información parcial,
sesgada y sin dar visibilidad a otros posicionamientos que existen.
Para ello, recurre a afirmaciones de dos fuentes que no
presentan contradicción.
Por un lado, la de un
magistrado de la Quinta Sala Civil Ponencia 3 del TSJCDMX, cuando lo más
indicado hubiera sido indagar sobre este tema con un juez/a o magistrada/o familiar.
Tal vez, sea su único
contacto en el TSJCDMX? Lo curioso es que dicho magistrado es mencionado en
varios de sus artículos a través de los años:
https://avenida-juarez.com/2020/07/09/la-movilizacion-de-mexico-sera-paulatina-mag-elfego-bautista/
https://noticiasdesdeveracruz.com/movil/resumen.php?id=55572
https://perspectivas.mx/a-terminar-con-la-conocida-puerta-giratoria-mag-elfego-bautista/
https://perspectivas.mx/persiste-aun-la-desigualdad-en-paridad-de-genero-magistrado-elfego-bautista-pardo/
Nos recuerda esto que ya van perfilándose magistrados para la
próxima elección de Pdte. del TSJCDMX y aparecer en artículos
periodísticos levantando la bandera de
la perspectiva de género, entre otros temas, hoy suma votos y … demagogia,
seguramente.
La otra fuente a la que
recurre el Sr. Buendía para elaborar su artículo es Jennifer Seifert, una de
las cofundadoras del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria. Es una forma de reforzar los dichos del
magistrado, sólo una versión, no olvidemos que la intención es apoyar esta
nueva “verdad histórica” que es el surrealismo jurídico que estos magistrados,
periodistas y activistas sociales llaman violencia vicaria.
El mensaje a la sociedad que
debe permear de tanto repetirse: sólo deben ser visibilizadas las agresiones
hacia las madres y las niñas, sólo los papás llegan a manipular y agredir a sus hijos e hijos.
Donde están en su artículo las
fuentes de información que reprueban la
violencia vicaria por acientífica y desapegada de los preceptos constitucionales
de igualdad ante la ley, de no discriminación?
En el Proyecto de
investigación sobre Violencia vicaria.
Un análisis de la integridad de la investigación y Derechos Humanos
cuyos coordinadores fueron Alejandro Mendoza Amaro, Presidente del Capítulo
Regional Hispano de GARI-PA. y William
Bernet, Presidente del Capítulo Regional Inglés
de GARI-PA. (Junio, 2022) se afirma:
“En
la literatura científica, no hay evidencia empírica que respalde la
afirmación de publicaciones recientes sobre
violencia indirecta que la clasifiquen como un problema de género; lo mismo sucede con el filicidio, que han
categorizado como violencia violenta
y la han nombrado como violencia vicaria extrema. Considerando que los mismos autores que la
afirman, al describir la violencia
vicaria, detallan las mismas características que la alienación parental, podemos tomar como referencia la
artículos de Hands and Harmy que, mediante el uso de instrumentos psicométricos, identificaron
estas conductas tanto en padres
como en madres. Hands (2019) identificó puntajes altos en comportamientos de alienación
parental tanto para padres
como para madres divorciados, en
comparación con puntajes bajos para padres no divorciados. . Por su parte, Harman (2019) estimó la prevalencia de alienación parental en
padres separados o divorciados en
Estados Unidos y Canadá, encontrando 35.5% y 32%, respectivamente,
identificaron en la muestra estadounidense
que en el 50,1% de los casos, los hombres incurrieron en alienación
parental y en la muestra canadiense fueron
el 50,8% de mujeres. Es
importante tener en cuenta que el
estudio de Harman evaluó la prevalencia de la alienación parental entre las
poblaciones de padres con heterosexuales, lesbianas o gays,
bisexuales y otras preferencias. “
Los autores también observan:
“Además de que no
existe evidencia empírica que
demuestre que la violencia indirecta sea un problema de género
exclusivo, como señalan publicaciones
recientes, estas últimas tienen
deficiencias notorias y signos de
problemas de integridad científica, así
como que los principales profesionales que argumentan la
violencia vicaria como un
problema de género, son autores
de literatura que niegan la alienación parental adulterando las fuentes originales de los autores que critican. Es evidente que los planteamientos de las recientes publicaciones sobre violencia indirecta tienen serios problemas
lógicos, es decir, contienen
argumentos falaces.
La primera falacia
identificada es la de petitio principii (mendigar la
pregunta), consiste en plantear la verdad de lo que se quiere probar (Copi, 2005), siendo el argumento central de las recientes publicaciones sobre
violencia indirecta de que "las
mujeres no ejercen este tipo de violencia". Al mismo tiempo, mezclan el filicidio por venganza como consecuencia
extrema ode la violencia vicaria, construyen
un ad misericordian (apelación a la lástima), siendo un argumento falaz que apela a la misericordia. Recurrir al argumento de la violencia de género conduce a la
falacia ad populum, Copi (2005) señala
que la popularidad de una determinada política pública sí no demostrar su corrección. Algunos de los enfoques de las recientes
publicaciones de violencia vicaria ya descritos
anteriormente y otros que por razones de tiempo y duración no se detallan aquí. , formular falacias del tipo ignoranteio elenchi (falta el
punto), ya que esto se comete (Copi, 2005) cuando el argumento no demostrar su conclusión. En algunas publicaciones se refieren a otro
profesional como autoridad por sus
trabajos previos sobre alienación parental
que tienen problemas de integridad
científica. y, ahora,
argumentar la violencia vicaria con
estas falacias, incurrir en una forma de falacia ad verecundiam, ya que
tratan de resolver una complicada
falacia. problema o cuestión guiada por
el juicio de un "experto" (Copi, 2005). “
Conocerán de ello el magistrado y el periodista?
Recordemos, el Sr Buendía
inicia su artículo afirmando que el magistrado civil (no familiar) Élfego
Bautista Pardo sostiene que “la CDMX es la entidad que concentra más
casos de violencia vicaria”.
Nos preguntamos: Es válida
esa definición que hizo una psicóloga en base a casos relevados sin una
metodología científica? Dónde están esas
estadísticas? De dónde obtiene el mencionado magistrado esa información?
Para traer un poco de
claridad a tanta manipulación informativa,
las estadísticas del INEGI son claras con respecto a la violencia.
En su informe sobre el
Panorama Nacional sobre la situación de la violencia contra las mujeres 2020:
en inciso DD), refiere:
“Entre las mujeres casadas o
unidas se puede observar que el 52.5% de ellas reacciona de manera violenta
mientras el 49.6% de sus parejas también reacciona así. En el caso de las
mujeres separadas, divorciadas o viudas se muestra que el 59.8% de ellas no resolvía
de manera pacífica los conflictos, y el 66.9% de sus parejas anteriores
reaccionaba agresivamente. Finalmente, entre las mujeres solteras el porcentaje
de quienes reacciona violentamente es del 48.7% y entre su actual o último
novio es del 42.9 por ciento”.
Como dato complementario y
para dar cuenta que cuando se genera la violencia no respeta géneros y requiere
de un análisis de las diferentes causales que le dan origen para abordar
soluciones apropiadas, más que de un reduccionismo apegado a una ideología de
género, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares
(ENDIREH) del año 2016, en su página 39 refiere en los datos contenidos en un
cuadro estadístico sobre “Agresores de las mujeres en el ámbito familiar” que
el 25,3% son Hermano(a); 15.5% Padre; 14.1% Madre; Otro familiar 9.6; Primo(a)
5.9%; Cuñado(a) 5.7%; Hijo(a) 5,5 %; Suegro(a) 4.2%, Sobrino(a) 2.6 %;
Abuelo(a) 2.3%; Padrastro/Madrastra 1.9%; Yerno 0.7%(https://www.inegi.org.mx/programas/endireh/2016/)
En la página 36 del
“Panorama Nacional sobre la situación de la violencia contra las mujeres 2020”
figura el porcentaje de mujeres que reporta pegar o haberles pegado (ella o su
pareja) a sus hijas o hijos cuando se enoja o desespera: En el ámbito urbano,
el 17.5% corresponde conductas atribuibles a padres y el 34,9 a madres.
En el ámbito Complemento Urbano
es del 19.4% atribuibles a padres y el 37.2 % a madres.
En el ámbito rural es del
20.5 % atribuibles a padres y del 35.6% a madres.
(https://www.unicef.org/mexico/informes/panorama-estad%C3%ADstico-de-laviolencia)
¿Hay cierto rasgo de
perversión al mencionar que no existen estadísticas oficiales, validar las no
oficiales y negar los índices de violencia
que registra el INEGI y donde la
mujer también es protagonista principal?.
Ya avanzado el artículo afirma:
“Aunque no hay cifras oficiales sobre la violencia vicaria, pues es apenas en
el 2022 cuando las entidades han comenzado a reconocerla en sus legislaciones,
el FNCVV ha documentado 2,165 de mujeres víctimas en México, en las cuales la
capital concentra el 21% de los casos.
No, no hay fuentes
estadísticas con el nombre de violencia vicaria y si las hay no son confiables.
Sí hay de violencia doméstica, como mencionamos con datos del INEGI y no
podemos pensar que son confiables las encuestas elaboradas por la empresa
Altermind para el Frente Nacional contra Violencia Vicaria, desde el momento
que dicha empresa es propiedad de una de las integrantes del FNCVV y son dadas
a conocer por la parte interesada, es decir por dicho Frente.
El Sr. Buendía, al mencionar
estas últimas encuestas, sin dar a
conocer este singular dato, indirectamente les termina dando crédito ante el
lector, lo orienta hacia donde él quiere que vea.
El Magistrado Civil aseguró
que ”con el reconocimiento de la violencia vicaria no sólo se atiende la
erradicación de la violencia de género, sino además se tiene en cuenta el
interés superior de los menores, que consiste precisamente en otorgar la mayor
satisfacción de todas las necesidades de niños y adolescentes.
Pensar que reconocer un tipo
de violencia con un análisis parcial y sesgado de las causas que la originan se está
atendiendo a erradicar la violencia de género “femenino” es algo que puede ser
sintetizado en dos palabras: “vender humo”, nada más ingenuo y apartado del
conocimiento y de la realidad.
Para concluir:
¿Hay ética periodística
cuando no se investigan y difunden las noticias con veracidad, exactitud y no
se acude a todas las fuentes?
No estamos hablando de un
artículo sobre la evolución del índice de precios del kilo de papas.
Estamos analizando un
artículo sobre la percepción que tiene un periodista sobre un tema que tendrá un
impacto negativo en la Infancia y adolescencia en México y no menciona nada al
respecto.
Una definición de violencia
vicaria como la aprobada en el Congreso de la CDMX, y mencionada en su artículo,
constituye un claro retroceso para el Interés Superior de la Niñez al
considerarlo una interpósita persona y
cosificarlo, restándole importancia como sujeto de derecho pleno.
Abordajes legislativos donde
predomina una visión punitiva en temas de la infancia involucrada son
inapropiados dado que las niñas, niños y
adolescentes quieren una mamá y un papá porque son sus referentes en la vida y
el enfoque punitivo no sólo es simplista sino que tiende a privarlos de uno de
sus progenitores y cercena el acceso a la salud y a la posibilidad de
reinserción social y familiar de las
mamás o papás imputados e impacta negativamente en la salud emocional de las
niñas, niños y adolescentes.
Habría que preguntarle al
Sr. Buendía que piensa ahora …




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